La belleza del libroSi somos algo, sea pues un trozo de texto sin mayor pretensión... Y quede impresa la esencia que deja tras de sí el olor a literatura de tantos escritores que no necesitan ser afluentes emputecidos y mediáticos del márquetin. Aunque inevitablemente seremos aquellos libros que ya editamos: Tantos ángeles rotos, Siglo XX  y El color del tiempo... Ésa es nuestra mejor presentación.

 

 

 

 

«Querido amigo: el dinero lo corrompe todo… Si acaso quedara algo, es un perro herético que vengo observando que tiene la mirada triste. Es grande y vive abandonado y eremita. Sus ojos enrojecidos ambicionan decir sin necesidad de más aspavientos. Como insinuando que le aburren los idiotas que anhelan comprender la vida o que sólo le quedan risas que un día nacieron y se alejaron con el frío. Permanece recostado la mayoría del tiempo. Es como un pastor alemán; pero no puedo afirmártelo. También busca la compañía de los muchachos que acuden a un instituto que él merodea. Parece decirles al verlos: “¿Pero tú sabes a qué peligros vas a exponer tu alma en esta vida?”. Y siempre yace de un costado, con la mirada adormecida y sin gesticular apenas. Y cuando pasa una camarilla de otros perros vagabundeando junto a él, los mira, levanta la cabeza pausadamente como un nihilista, bosteza y vuelve a ensimismarse; como si no le interesara nada de lo que sus congéneres le ofrecen en su conjunto. Y no huele sexos ni rastrea orines. No ladra ni entra en disputas de mando y jerarquía, a pesar de lo fuerte que aparenta ser. Ha renunciado como el travesti que usa ropa de mujer y se toma hormonas para que le crezcan los pechos y se pinta los labios de rojo carmesí para imitar la vulva femenina… Quisiera saber por qué no muerde ni hace valer su definida musculatura de macho. Quisiera saber qué piensa cuando se muere de estulticia. Y creo que a lo mejor tuvo un dueño cuando fue criatura que lo apartó de toda la realidad, lo alimentó con biberón mientras le leía cuentos y después lo abandonó a su suerte y mayor desgracia. O quizá sucede que es un perro más inteligente de lo normal y la sociedad perruna lo ha apartado como sucede en el mundo de los humanos». (Tu inseparable, Permisoparaseryo).

 

Juan Antonio Lloret (Ediciones Gollarín), junio de 2008

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