Objetivos Editoriales
Propósito Editorial

Algún día, contarán los anales que a comienzos del siglo XXI la cultura se desacreditó a sí misma en una especie de actitud fracasada y servil frente a la mercadotecnia y el dinero y vivió de ese zumo convencional y gregario que agrada a todo el mundo, pero que no alumbra nada y suele funcionar con los mismos mecanismos con los que la sumisión crea súbditos. Algún día, las crónicas sobre nuestro mundo actual dirán que la Literatura fue un arte sin público que perdió esa inmortalidad, ese sentido místico, esa capacidad de salvación personal que tuvo alguna vez en remotos pasados sin urgencias y que ni siquiera los mismos escritores, los editores, los críticos literarios y toda esa gente que conoce y ve la corrupción de las cosas, supieron ni quisieron hacer nada por ello. Algún día, las metáforas mediáticas dirán también que la gran casa de la Literatura estaba llena de huéspedes, repleta de aprovechados del “Hecho” que formaban grupitos y entraban y salían a una fiesta continua en la que sólo había la impostura. Dirán que hubo un tiempo en que todos los tesoros posibles estaban localizados en los parqués de la Bolsa, en los platós de televisión, en los ordenadores y en los bares. Dirán que durante un gran paréntesis intersecular se perdieron las fábulas sagradas y los mitos sagrados y las islas desiertas, y dirán también que la luz que debía iluminar los mapas que llevaban hasta la imaginación, el conocimiento y la Verdad, era una luz ausente y desgastada.

Quienes estamos haciendo posible esta nueva editorial a la que hemos bautizado con el nombre de “Gollarín” en honor a un paraje especial y simbólico de Caravaca de la Cruz, lo hacemos desde la convicción de que el presente es así, de que el descrédito de las grandes editoriales va en aumento, de que es necesario devolver a los libros la dignidad y la magia que el mercado les está quitando, de que es necesario hacer algo para que la cultura no sea un quehacer desfallecido, algo para no estar sumidos en la ebriedad del conformismo, en la insuficiencia crítica y en la muerte social de lo inactivo... Algo, ¡hacer algo!, aunque sea una acción tan sencilla, hermosa, utópica y difícil a la vez como es “fundar un territorio propio”, nuestro territorio: el territorio de doce hombres con ilusión que creen en la posibilidad real de cambiar las cosas y de aportar algo bueno al mundo en que vivimos. Doce “muchachos” que, desde profesiones y perspectivas distintas, comprenden lo que ocurre, adoran la Literatura, albergan esperanzas, sueñan con un proyecto, aportan dinero para crear una empresa editorial y se disponen a compartir una amistad, unos objetivos, una dicha común y un destino.

“Gollarín”, la editorial que a través de esta página web presentamos, es fruto de todo lo antedicho y, como tal, aspira a publicar buenos libros y a existir dignamente, a sacar a la luz y poner al alcance del público libros que puedan tener ese efecto conmovedor y fructífero para el alma humana que tan difícil es de hallar en la literatura estándar de consumo. Sabemos que quien no se esfuerza en leer no leerá nunca nada verdaderamente interesante, por eso tratamos de editar obras con suficiente sustancia y calidad literaria, huyendo de los dictados de los tiempos y las modas. Queremos publicar poco, pero que cada libro que publiquemos sea un acontecimiento trascendente y esté vivo durante mucho tiempo. Apostar por un catálogo reducido pero imprescindible en su sentido estricto. Asumimos al respecto estas palabras de Vicente Verdú: “El libro pertenece al orden de las herramientas artesanas y se corresponde con el universo de la lentitud”. Comenzaremos publicando obra esencial de autores nacidos en Caravaca de la Cruz, porque tenemos la suerte de que existan y es de justicia editar esa obra, obra que en algunos casos tiene un reconocimiento y una calidad avaladas que incluso van más allá del ámbito nacional. Nos proponemos también la promoción y el auspicio de determinadas actividades culturales vinculadas con la Literatura mediante la coparticipación con otras instituciones en la posibilidad de asumir publicaciones de textos de carácter histórico o ensayo. Y, finalmente, compartimos con Jacques Cocteau que en Literatura “no importa el fracaso ni el éxito, sino haber traspasado de parte a parte un sólo corazón humano”.

Ediciones Gollarín. Octubre de 2005

 

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